LO FACIL ES ECHAR LAS COSAS A PERDER

Ayer fui a jugar futbol y nuestro rival era el primer lugar, un equipo canchero, con colmillo y medio llanero.

Fue un partido de mucho contacto, jugadas importantes de ambos lados, penales fallados, expulsiones, conatos de bronca y goles.

El partido terminó 2-2, un resultado justo aunque el juego pudo haber sido para cualquiera de los dos.

El punto interesante fue que el partido se encontraba en un balance perfecto y era cuestión de un minúsculo error para que la otra parte tomara ventaja.

Una falta de más, un reclamo al árbitro, medir mal el balón, soltar la marca por un momento, aflojar un poco, demostrar cansancio; cualquier detalle hubiera hecho que la historia hubiera sido diferente.

En este caso, el ejemplo es el futbol, pero el hecho es aplicable a cualquier ámbito de la vida.

Y por eso es complicado lograr metas, porque la corriente siempre empuja hacia el otro lado.

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