CAMBIARLE EL NOMBRE A LAS COSAS NO LAS MODIFICA

Mi profesor Walter Sinnott-Amstrong es lo mejor. Además de dar las clases de Pensamiento Crítico de una manera muy dinámica, ha demostrado ser alguien muy inteligente.

Uno de los ejemplos más interesantes sobre el uso de lenguaje fue sobre Abraham Lincoln, que al estar como abogado en su juventud tuvo la siguiente conversación con un testigo:

-"¿Cuántas patas tiene un caballo?"
-"Cuatro", contestó el testigo
– "Ahora, si le llamáramos a la cola pata ¿Cuántas patas tendría?"
-"Cinco"
-"No", contestó Lincoln, "llamarle a una cola pata no la convierte en pata".

Una de las funciones del lenguaje es denominar cosas. Si arbitrariamente una persona decide hacer un cambio al significado de una palabra, la cosa no cambiará.

Una premisa muy valiosa generando mensajes publicitarios…

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